martes, 4 de mayo de 2010

LA ESCUELA COMO UNA ORGANIZACIÓN COMPLEJA Y SINGULAR. Mtro. Adolfo Napoleón Flores Mtz. Jefe de Enseñanza


Con el transcurso del tiempo la complejidad social y la amplitud de servicios impulsaron el nacimiento y desarrollo de la especialización, originando así las organizaciones como estructuras específicas para el cumplimiento de determinados fines. En la sociedad actual, hablar de organizaciones no solo es reconocer su existencia, sino también afirmar que la sociedad es una sociedad organizada, en la medida en que ordena las funciones que debe de realizar; ya que se apoya en una multiplicidad de organizaciones y asimismo depende de ellas y participa de su evolución.
La Escuela nace y se desarrolla en este contexto, que describe de forma implícita el paso del individuo del grupo primario a la organización formal. La persona pertenece a grupos primarios (familia, amigos, etc.), pero pertenece también a una organización social. La organización formal, tiene su origen en este grupo secundario de individuos; que se forma voluntaria, intencionada y sistemáticamente para conseguir fines determinados.
Por estar compuesta por un conjunto de personas fácilmente determinables que disponen de una estructura más o menos formalizada, la Escuela puede clasificarse plenamente como organización formal; estas personas poseen un sistema de coordinación y comunicación, actuando sobre el entorno que los rodea y, a la vez, recibiendo la influencia de éste en una interacción que se pretende armónica; realizando actividades que tienden a la consecución de unos fines determinados.
No obstante, inevitablemente en la Escuela surgen, paralelamente a ser una organización formal, tipos de relaciones que aunque no quedan vinculadas directamente con el trabajo, si inciden en sus resultados. Estas relaciones conforman con el tiempo y a través de los grupos informales lo que se ha denominado organización informal; que es una dimensión siempre existente en las organizaciones, que debe ser considerada de modo paralelo y complementario al nivel de formalización alcanzado, adquiriendo gran importancia ya que encauzada oportunamente, como dinamizador de los procesos de cambio e innovación institucional se considera que puede tener un valor potencial para servir; dejándola sin control puede repercutir de manera no positiva en los objetivos planteados.
Aunque todas las organizaciones formales tienen rasgos comunes, se observan en ellas rasgos diferenciadores que provienen tanto de la especificidad del contexto en que se sitúan como de su propia naturaleza. La Escuela tiene una especificidad ampliamente reconocida, a grado de ser considerada una Organización Singular. Esta situación, proviene tanto de la naturaleza de los fines que asume, como de la peculiaridad de su organización, y radica fundamentalmente en (Gairín, 1991):
a) La ambigüedad de sus metas, producto de que las variadas y complejas funciones que se les asignan (facilitar el aprendizaje, potenciar la formación, adaptar socialmente, etc.) y que no siempre están bien delimitadas en sus fines y medios.
b) La existencia de una cultura escolar diversa, con una falta de uniformidad en los patrones de pensamiento, llena de creencias implícitas que subyacen y dan significado a la vida y práctica educativa.
c) Que sus miembros no han sido seleccionados previamente, cual asisten con un cierto sentido de obligación y suelen carecer en muchas veces de verdadera identidad colectiva.
d) Que no hay un modo óptimo de desarrollar el proceso de enseñanza-aprendizaje; dándose tantas variables como individuos responsables de esta actividad existen.
e) Que los procesos organizativos generalmente no son técnicos y racionales; cayendo muchas veces en la improvisación o en la intuición.
f) Que entre los profesores existe una tendencia al aislamiento provocando una escasa interacción, dando como resultado un celularismo escolar y una articulación débil.
g) La alta exigencia en formación y aptitudes que la Escuela exige para dar respuesta satisfactoria a las múltiples expectativas sociales que despierta.
h) La necesidad de más recursos y de un mayor control sobre su utilización; esta evidencia reclama una mayor atención de la sociedad, la cual responsabiliza directamente a las Escuelas del poco nivel de eficiencia que consiguen.
i) Que la Escuela es una organización que generalmente no privilegia el tiempo para la gestión, por destinarlo a otras actividades.
Esta singularidad, se desprende también, según Carlos A. Haefner (2005), al considerar las siguientes características de las organizaciones escolares como sistemas complejos:
1. Una escuela es un sistema complejo porque no pueden realizarse predicciones de certeza sobre su comportamiento en el futuro, el cual es en apariencia aleatorio e impredecible a partid de mínimas modificaciones en sus condiciones iniciales;
2. es un sistema dinámico, no estático, pues sus propiedades cambian a lo largo del tiempo;
3. es un sistema disipativo porque su evolución y transformación a lo largo del tiempo es irreversible; no pueden detenerse más que con su desaparición;
4. y no es lineal porque su resultado es impredeciblemente mayor que la suma de sus partes.
La singularidad de las Escuelas definitivamente dificulta su proceso de organización pero justifica más acusadamente una necesidad de cambio; perfilando su propia organización mediante la explicación del diseño de funcionamiento que se quiere potenciar.
El Sistema Educativo Nacional (SEN) en los últimos años ha centrado su atención en la escuela como panacea a muchos de los males que no han permitido despuntar en materia educativa a nuestro país; esto efectivamente tiene mucho de verdad. Pero al referirse a la escuela mexicana se requiere de un análisis profundo, que permita abordarlo desde diversas y variadas perspectivas; lo que muchas veces crea un marco de estudio difícil de delimitar.
La bibliografía existente, generalmente se enfoca en cuatro actores escolares: alumnos, maestros y padres de familia; en últimas fechas también se anexan por su influencia e importancia, a los directivos separados de los maestros. El siguiente gráfico, considera además de los anteriores a la representación sindical como actor principal, dado el grado de influencia que tiene en cada escuela y lo determinante de su actuación; en él se muestra de manera ideal, la interacción de estos actores escolares; centrando todos ellos su atención en el alumno.

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