viernes, 23 de abril de 2010

UNA MÁS DE MAESTROS. El PROFR: PABLO TORRES

La semana pasada, el Sr. Inspector llegó de forma imprevista a la Escuela Secundaria “México Independiente”. De inmediato le hizo notar al Director de este plantel educativo, que el motivo de su visita era de carácter eminentemente académico; por lo tanto, después de su visita, realizaría un reporte de evaluación sobre el conocimiento de los alumnos, de manera particular en la asignatura de Historia, que era una de las que menor promedio tenía, no sólo en la escuela, sino en la toda su Zona Escolar.
El Director, con esa manera tan servicial de ser (que lo caracterizaba en su trato hacia sus superiores), lo llevó personalmente a una de los salones de clase (donde por cierto los alumnos tenían el más alto promedio escolar: el 3° “B”); ahí lo presentó con el Profr. Pablo Torres, quien era el responsable de impartir dicha asignatura.
Después de la presentación correspondiente con el grupo y recibir una muy cordial bienvenida por parte de los alumnos, hizo saber al Profr. Pablo Torres que se haría un reporte de evaluación sobre los conocimientos de los alumnos en la asignatura de Historia. Acto seguido, el Sr. Inspector le pidió que le proporcionara la Lista de Asistencias y Evaluaciones. En ella, eligió a un alumno que destacaba por sus buenas calificaciones y, que además no tenía faltas ni retardos. Le pidió que se pusiera de pie y pasara al frente; ya ahí le hizo la siguiente pregunta:
Joven Luis Sánchez, por favor dígame ¿Cuál es el nombre de la persona que quemó la puerta de la entrada de la Alhóndiga de Granaditas?
El joven bajó la cabeza… después de un rato, era notorio que estaba muy nervioso, pues el Inspector advirtió que estaba sudando.
Un tanto molesto, el Inspector le dijo: “bueno si no me puedes decir el nombre, dime al menos su apodo”
El joven aun más nervioso le respondió: “la verdad no lo sé Sr. Inspector, pero le juro, por mi madrecita santa, que YO NO FUI”
Ante este hecho, otro alumno tomó la palabra y, muy seriamente, dijo desde su lugar: “disculpe Sr. Inspector, yo conozco a mi amigo Luis desde hace mas de 6 años y es uno de los compañeros más estudiosos y tranquilos de esta escuela y, es más, de toda la colonia; por lo que mis compañeros y yo le podemos asegurar que SI ÉL DICE QUE NO FUE, pu´s de plano EL NO FUE” (de inmediato, sus demás compañeros aprobaron este último comentario con la cabeza y con cuchicheos en voz baja).
El Sr. Inspector, frunció el ceño y dominando un enojo, que ya rayaba en furia, pues se imaginaba que se trataba de una mala broma, les ordenó: “Por favor, ambos jóvenes, salgan del aula y vayan de inmediato a la Dirección, en un momento los alcanzare y allá hablaremos muy seriamente”. Los muchachos, con la cabeza baja, tomaron sus útiles escolares y abandonan el salón de clases en medio de un profundo silencio.
Para eso momento, el Profesor Torres, que se encontraba seriamente afligido y acongojado, intervino diciendo al Sr. Inspector: “Mire Sr. Inspector, de veras estoy más que seguro que ellos no fueron, los conozco muy, muy bien, y ambos jóvenes son muy tranquilos y si dicen que no se saben el nombre, ni el apodo del maldadoso que quemó la dichosa puerta de la Alhóndiga, es porque ellos no se juntan con pandillas, y mucho menos andan por ah´i de vagos”.
Además, muy categóricamente agregó: “Estoy casi seguro que eso más bien lo hicieron los del turno de la tarde, esos sí que son pero bien tremendos y no´más andan haciendo diabluras…”
El Sr. Inspector, para ese momento, de plano ya no se pudo contener y salió hecho una verdadera furia hacia la Dirección. Ahí le hizo saber al Director que levantaría un reporte ante la SEP, pidiendo la inmediata remoción del Profr. Pablo Torres como maestro de esa escuela…
El Director sumamente apesadumbrado, le dijo en un tono conciliador: “Mire Sr. Inspector, yo le pido encarecidamente que NO HAGA ESO, NO HAY NECESIDAD DE LLEGAR A ESOS EXTREMOS; sabe usted, el Profr. Torres aparte impartir la materia de Historia, también Imparte Civismo y Español, y pa´que es más que la mera verdad, él nunca falta a clases y es muy cumplido en su Plan de Estudios; además ya lleva 14 años trabajando en esta escuela, a la que usted sabe nadie quiere venirse por lo difícil de su alumnado… mire actualmente, en serio, no es fácil conseguir buenos maestros… por otra parte, mire Ud. tendríamos problemas con los del Sindicato… se nos echarían encima por agredir un compañero, que además de cumplido y trabajador es muy buen sindicalista… y… mire acá entre nos, pa´que le buscamos complicaciones…”
“…es más, mire, ya en confianza, mejor vamos a hablar claramente y dígame con toda confianza, qué tan dañada quedó la Puerta por el Incendio y pu´s vemos si se puede reparar, y si no de plano… ya en última instancia, hacemos una cooperacha entre maestros y padres de familia y mandamos comprar una puerta nueva para la Alhóndiga. Total profe: ¿Qué tan cara puede salir la chingadera esa?…”



OTRA MÁS DE MAESTROS. UNA BUENA MAESTRA

Cumpliendo con la alta encomienda que corresponde a su envestidura, el Sr. Inspector Escolar llega de visita oficial a la Escuela Secundaria “México Independiente”, una de las 5 escuelas a su cargo. Como es costumbre, pasa a saludar al nuevo Director, comentándole que ha quedado sorprendido por los avances académicos arrojados en la prueba ENLACE por sus alumnos.
La respuesta no se hace esperar ante estos comentarios y con una falsa humildad, le contesta que no sólo es producto de que él sea ahora el nuevo Director de la escuela, sino que también cuenta el trabajo realizado por la maestra recién incorporada, quien por cierto llegó a raíz de que se cambió al Profr. Pablo Torres.
Señala además, que a todas luces la nueva maestra deja ver que si aprendió muy bien en la Normal las nuevas corrientes de los grandes y más vanguardistas pedagogos… y claro, con el entusiasmo característico de los maestros jóvenes (…y por supuesto con las orientaciones que él como Director, con su experiencia le brinda) ha podido impactar positivamente en los alumnos que están a su cargo.
El Sr. Inspector se ve complacido y le indica al Director que en esta ocasión la visita la realizará el sólo, que lo espere en su oficina, para que le más tarde se reúnan a realizar algunos otros comentarios.
Al Sr. Inspector, se le ve contento y se dirige al aula de tercer grado, donde precisamente se encuentra dando clases la nueva maestra.
Se presenta con la maestra, a quien ya conocía con anterioridad cuando le entregó sus “ordenes de adscripción laboral”, y con su anuencia, empieza a formular algunas preguntas a los alumnos:
A ver jóvenes, empecemos con Español, ¿Que es un diptongo?
Se sorprende porque todas las manos de los alumnos se levantan al mismo tiempo queriendo participar. Se decide y elige una alumna del fondo del salón de clases. A ver dígame usted señorita, ¿cuál es la respuesta a mi planteamiento?
La alumna, sin mayor complicación contesta: Fácil Sr. Inspector, un diptongo son dos vocales incluidas en una sílaba y a veces hay que romperlo para que no suene de la mierda.
Sorprendido el Sr. Inspector dice: Pues si, bien...mmm, y a ahora sobre matemáticas quien quiere contestar ¿Qué son dos rectas paralelas?, todavía no terminaba bien de formular su pregunta cuando nuevamente todas las manos se levantan con entusiasmo.
El Sr. Inspector más sorprendido apenas atina a señalar a la pelirroja de de trencitas, quien sin titubear dice contundentemente:
Dos rectas paralelas son aquellas rectas que no se tocan ni a chingadazos.
Ciertamente incomodo el Sr. Inspector, apenas alcanza a decir: bueno si bien, ¡ejem! (carraspea) y un tanto enfadado vuelve a lanzar otra pregunta con la misma respuesta de los alumnos; ahora escoge al alumno más pequeño y que se ve algo tímido: ¿Qué es la multiplicación?
Inmediatamente contesta sin vacilar: Es un procedimiento para evitar tener que estar sumando a lo pendejo.
El Sr. Inspector ya se ve molesto y sale del salón indicándole a la maestra que lo acompañe; ya afuera le dice: Mire maestra, por un lado sus chicos se ve que saben sobre sus asignaturas, definitivamente se nota un avance, tienen gran entusiasmo y están motivados, pero es una pena que usen un lenguaje tan grosero.
La nueva maestra, sumamente acongojada le contesta casi sollozando: pues pase usted a saber lo que tengo que hacer: ¡Mire con sinceridad yo me rompo la madre todos los días para encausar a estos hijos de la chingada, que encima me hacen quedar como a una pendeja ante usted! ¡No se vale bola de cabrones!