lunes, 30 de abril de 2012

1º DE MAYO. "DÍA DEL TRABAJO"


La conmemoración del 1º de Mayo, “Día del Trabajo”, representa varias vertientes para los Trabajadores de la Educación; por una parte, es una celebración reivindicativa que nos exige hacer un balance entre nuestro pasado histórico, la situación en la que nos encontramos y los retos futuros que enfrentamos como legítimos responsables de la Educación Pública Nacional.
  Por otro lado, esta fecha nos permite reflexionar sobre cómo se asocia la defensa de los derechos sindicales con la oportunidad para analizar reflexivamente los temas torales actuales que están afectando a la clase trabajadora; con el propósito de encontrar las mejores alternativas que garanticen un marco de seguridad y legalidad laboral para los trabajadores y que permitan un desarrollo económico y social para la sociedad mexicana.
  Además, la oportunidad de la conmemoración del Primero de Mayo, nos simboliza el cumplimiento de un compromiso histórico por la lucha permanente por el derecho a un trabajo digno; por el derecho a la mejora de las condiciones de vida y seguridad; y, por la conquista de una sociedad en la que desaparezcan las desigualdades sociales y en la que se otorgue preponderancia a los seres humanos antes que a los intereses del capital.
  En este 2007, estamos celebrando el 121 aniversario del origen reivindicativo y de lucha obrera; ya que fue precisamente el primero de mayo de 1886, cuando ocurrió una atroz represión contra un grupo de obreros huelguistas en la ciudad de Chicago, E.U.A. La brutalidad con que se ejerció esta inhumana acción conmovió a los trabajadores de muchos países; de tal forma que en la Segunda Internacional Socialista, se acordó que, en adelante, en esta fecha, cada año se rendiría homenaje a los mártires de Chicago al plantear públicamente los reclamos laborales, económicos y sociales de clase trabajadora.
   En cuanto al Movimiento Obrero Mexicano, este se acuña a principios del siglo XX, con dos huelgas de sobresaliente importancia y repercusión. Durante la dictadura porfirista se prohibió a los trabajadores que formaran organizaciones o iniciaran cualquier levantamiento o manifestación para defender sus derechos laborales, castigándose con multas e inclusive prisión a quienes desobedecieran tales órdenes. No obstante en junio de 1906, los Trabajadores de las Minas de Cananea en el estado de Sonora, contraviniendo esta prohibición, estallando una huelga por salarios más altos y un trato igualitario para los trabajadores mexicanos, que en comparación con los empleados norteamericanos sufrían discriminación; el resultado no se hizo esperar, varios trabajadores fueron heridos y muertos, además de que otros fueron encarcelados y perseguidos en esta memorable defensa de los derechos laborales.
  Pese a esta situación, al año siguiente otra importante huelga estalló en enero de 1907, ya que trabajadores de las Fábricas Textiles de Río Blanco, en Orizaba, Estado de Veracruz, se declararon en huelga por las pésimas condiciones de trabajo a las que eran sometidos; entre las que se contaban jornadas de 12 horas o más, salarios subordinados a multas y control sobre las actividades que realizaban los trabajadores; las consecuencias de estos justos reclamos se hicieron patentes por el saldo arrojado de heridos y muertos.
  En México la primera vez que se realizó una marcha obrera donde se presentaron públicamente las demandas laborales prioritarias, conmemorando el Primero de Mayo, fue en 1913; siendo la Casa del Obrero Mundial la agrupación organizadora. En ese actividad reivindicativa de los trabajadores, se exigió una jornada máxima de trabajo de 8 horas, el reconocimiento legal de sus organizaciones y dirigentes e indemnizaciones por accidentes de trabajo.
  La Carta Magna de 1917 constituyó la vida social, política, económica y jurídica para proteger los intereses de la mayoría, ya que la situación de injusticia que el régimen porfirista había instaurado desde hacía más de 30 años, así lo exigía; tuvo la virtud de concebir en un primer nivel las relaciones de trabajo, estableciendo los derechos primordiales de los trabajadores en el Artículo 5º y 123; ahí se encuentran especificadas todas las garantías que corresponden a los trabajadores, primordialmente el derecho a organizarse para la defensa de sus intereses.
   Actualmente, la globalización ha asentado sus reales, como resultado inevitable del desarrollo de la sociedad y lo ha hecho bajo la sombra del neoliberalismo, en medio de un avanzado proceso de monopolización transnacional, con la hegemonía del capital financiero y bajo el dominio de las grandes potencias imperialistas. Pero es un hecho, la globalización no ha resuelto las contradicciones innatas del régimen capitalista, ni lo ha sacado de su crisis histórica; por el contrario los problemas se agudizan en todos los ámbitos, ya que el impacto de la liberalización económica implantada por los últimos gobiernos sexenales, han vuelto a la sociedad cada vez más dependiente y vulnerable; contribuyendo a incrementar el desempleo, la pobreza y sus repercusiones, debido a la disminución del papel desempeñado por el gobierno.
  Por ello, los Trabajadores de la Educación y todos los Trabajadores Mexicanos, este 1º de Mayo, coincidimos al manifestarnos en contra de las secuelas del proyecto neoliberal, ya que lo único que se detona es el desarrollo de un capitalismo salvaje y de una globalización de la miseria; hoy por hoy, no podemos permitir que a los trabajadores se nos aceche y se nos disminuyan nuestros derechos y potencial; ni que se nos quiera limitar nuestra presencia en la economía, en la política y en la sociedad.
  La clase trabajadora, no podemos permitirnos olvidar que el nacimiento y crecimiento del sindicalismo en todas las partes del mundo, ha sido producto de una lucha constante y permanente. Todos los derechos que hoy disfrutamos y que algunos pretenden que no valoremos, se deben desde luego, a la lucha tenaz de varias generaciones de dirigentes que supieron interpretar a la clase trabajadora, a través de una participación activa, permanente y inapelable de los obreros, los campesinos, los empleados y los maestros, en la lucha política e ideológica por y para México.
  Hoy, los embates por parte de las cúpulas capitalistas y los obscuros intereses de algunos grupos políticos, buscan permear sus estrategias para lograr la desarticulación de los sindicatos, argumentando que toda acción emprendida por los mismos es nefasta, por el sólo hecho de su origen; buscando a toda costa desarmar política e ideológicamente a la clase trabajadora; por ello, a través de diversas argucias buscan dividirnos, fragmentarnos y eliminarnos.
  En contrapartida, la clase trabajadora mexicana necesita recurrir a los principios fundamentales del sindicalismo, revisar sus orígenes y remitirse a las causas primarias que le dieron vida. En los comienzo de este siglo XXI, los dirigentes sindicales estamos consientes de que si bien el sindicalismo no es un sector popular, muchos trabajadores estamos orgullosos de ser sindicalistas; porque indudablemente sólo a través de los sindicatos se pueden representar legítimamente los intereses de la clase trabajadora y defender sus derechos y libertades.
  Por nuestra parte, en el marco de esta importante fecha, los Trabajadores de la Educación, debemos ser protagonistas en el escenario en que nos ha tocado desempeñarnos, pugnando por la preservación y mejora de nuestras condiciones laborales y de vida. Es un hecho incuestionable que la calidad de vida de los trabajadores y la de su materia de trabajo son indisolubles; sólo mejorando las condiciones para realizar la tarea educativa, se podrá repercutir de manera decisiva en un mejor desempeño profesional y por ende en elevar la Calidad de la Educación. 
  Por ello, una tarea diaria como educadores, es ponderar en las aulas, en las escuelas, con nuestros alumnos y padres de familia, con la sociedad, y por encima de todo,   nuestro compromiso con las mejores causas de la nación: la soberanía, la libertad, la democracia, la justicia, la equidad y el bienestar del pueblo.