miércoles, 9 de mayo de 2012

“Día de la Madre Trabajadora de la Educación” 10 de mayo


"Madre: la palabra más bella pronunciada por el ser humano"
Khalil Gibran.
      El 10 de mayo es una fecha muy especial, porque representa una oportunidad para reflexionar sobre el valor y el papel que actualmente tiene la Madre; sobre la ella, se ha dicho mucho, pero también, se ha callado otro tanto. 
     Inmersos en una sociedad convulsionada y consumista, a menudo se deforma el "Día de la Madre"; porque además de los mitos y tabúes heredados de una generación a otra, se le degrada como mujer y se le trata como si fuera un objeto: confundiendo de esta manera el propósito de la Madre en la vida y menospreciando su integridad como ser humano. 
     Por ello, la importancia re reorientar  el motivo de esta fecha; no sólo debe significar la ocasión de manifestar bellas palabras producto de un sentimiento pasajero acrecentado por la mercadotecnia, debe ser un espacio para reflexionar y tomar determinaciones que le brinden mejores oportunidades de vida a todas las Madres y a aquellas que en un futuro tendrán que jugar este importante rol social. 
     Actualmente, no es fácil para una madre realizarse como mujer, sintiendo muchas veces las presiones de colocar su papel de Madre en un plano paralelo. En los albores de un nuevo siglo, uno de los retos sociales a enfrentar es la apertura a nuevos conceptos sobre la Madre y, por ende de la familia; tenemos que entender que aquella Madre mitificada ha ido desapareciendo dando paso a nuevas formas de realizar una de las responsabilidades más hermosas, importantes y exigentes del mundo. 
    No podemos evadir el hecho de que actualmente cada día es más común encontrar Madres divorciadas y solteras o que aún viviendo en pareja tienen la necesidad económica, profesional o personal de contribuir al sustento familiar. 
     Por otra parte, hay muchísimas mujeres que en su condición de Madres viven discriminación y maltrato, producto no sólo de las condiciones económicas que imperan en su entorno, sino de una falta de cultura que propicie el respeto por la Mujer y desde luego por la Madre. Ya que si bien es cierto que se han impulsado leyes que protegen a la mujer, también es un hecho que estas determinaciones legales distan mucho de tener el impacto social que se requiere.  
     Todos tenemos o tuvimos una madre a quien amar y a quien agradecer; tradicionalmente, en esta fecha, se nos insta a honrar a nuestra Madre y hacerle pasar un día especial. Todos estamos de acuerdo con eso; pero sería más relevante que todos los días nos acordemos de ello y que no dejemos estas buenas intenciones  sólo para  una vez al año; además, resultaría mucho más valioso poder hacer extensiva la oportunidad de reconocer el valor de la Madre a todas las mujeres que realizan este papel; sin distingo de situación social, cultural o de credo.   
      Por ende, debemos revalorar el valor de la Madre. Porque sólo ellas, con voluntad y carácter, de manera natural, enfrentan los problemas y cargas de esta vida. Habitualmente se ha aceptado el hecho de que la mujer es más precoz en cuanto a la función social de tener una responsabilidad familiar; ya que es más propensa a adquirir conocimientos, a desarrollar madurez, porque sabe lo que quiere: una mujer como madre, representa los cimientos de la dignidad de los hijos, de su familia.
     Hoy por hoy, la dignificación de la mujer no se puede dar por decreto; se tienen que propiciar dispositivos que permitan que se desarrolle adecuadamente para lograr un más grande éxito en su vida como ser humano y como Madre; en este sentido, la educación, que ha probado ser el pilar más eficaz para el desarrollo integral de los seres humanos, brinda una oportunidad de superación para todos y para la mujer significa un cambio de vida para siempre.
     La educación permite encontrar el camino más seguro para exigir el respeto de los derechos que le asisten como ser humano. Una mujer educada tiene las habilidades y la autoestima necesarias para hacer de ella una Madre, una Trabajadora y una mejor ciudadana. Por eso, toda inversión educativa dirigida a la mujer es hoy día una opción económica que reditúa grandes dividendos; la educación influye en todo el ciclo de vida de la mujer y de su familia, como un poderoso instrumento para la protección jurídica contra la violencia, para el control de la reproducción, para su capacidad de contraer matrimonio y de divorciarse, para la adopción de decisiones respecto a los bienes del hogar, para mejores opciones de empleo y oportunidades de acceso a los espacios político, social y económico.
    La educación de la mujer rinde excelentes resultados, debido a que las mujeres educadas aprovechan mejor sus conocimientos para superarse profesional, familiar y socialmente, y ocupar aquellos espacios que le han sido negados por prejuicios y costumbres perniciosas; además, una mujer educada invierte mayores recursos en la formación de sus hijos.
      Por otra parte, el acceso de la mujer a la educación le facilita el uso adecuado del sistema judicial para ejercer sus derechos familiares, laborales, civiles y penales; esto es importante, ya que la igualdad de derechos de la mujer a menudo se ve obstaculizado por la existencia de procedimientos administrativos excesivamente complejos, por la falta de sensibilidad de los órganos judiciales respecto a los derechos humanos de la mujer y la falta de una justicia expedita y de una respuesta justa a las sistemáticas violaciones de los derechos humanos de todas las mujeres; por la representación insuficiente para ellas, en los organismos de administración de justicia, y la presencia de actitudes y prácticas nocivas en la sociedad que perpetúan la desigualdad de facto de la mujer.
    Por lo tanto, de manera general, el exhorto para toda la sociedad, es que no sólo reconozcamos y conmemoremos las múltiples contribuciones de las mujeres a su progreso, desarrollo y fortalecimiento; además, debemos, con hechos, comprometernos con la formación de una conciencia clara de la situación femenina y de sus luchas por vivir en un mundo con menos violencia, menos discriminación y mayor igualdad en la distribución de las oportunidades.
    Y en lo particular, a mis compañeras Madres Trabajadoras de la Educación, que realizan funciones docentes, administrativas y de serviciosmuy afectuosamente, les manifiesto mi respeto y admiración.
     Todas ustedes, que se encuentran en sus escuelas, en las comunidades, en las rancherías, en los pueblos y en las ciudades, a lo largo y ancho de la geografía de nuestro estado de Puebla y de toda la República Mexicana, cumplen con la noble tarea de educar, de formar a los niños y jóvenes, a los ciudadanos del mañana; logrando por merito propio, con su esfuerzo, nobleza, superación, trabajo y responsabilidad ser ejemplo y orgullo del magisterio y la sociedad.
   Compañeras Madres Trabajadoras de la Educación, por su invaluable labor profesional, que con mano firme y segura conduce en el aula al futuro de la sociedad, en pro de la Educación de nuestro Estado de Puebla y por representar con dignidad la fortaleza de nuestro gremio con su incansable e interminable labor, reciban mi más amplio y sincero reconocimiento:
           ¡Felicidades Madres Trabajadoras de la Educación!