martes, 15 de mayo de 2012

Día del Maestro. 15 de Mayo

Día del Maestro
15 de Mayo

La educación es un seguro para la vida 
 y un pasaporte para la eternidad.
Aparisi y Guijarro
         Uno de los motores que nos han hecho sobrevivir y evolucionar como especie, es nuestra capacidad ancestral de transmitir y acrecentar valores, conocimientos y habilidades; por ello, la labor del maestro ha sido medular en el desarrollo del género humano. Educar, es pasión, entrega, vocación y reto; es proyecto de vida que involucra una mirada holística de reconocimiento, aprendizaje y legado para los de ahora y los que vienen detrás; el aula, es el sitio en donde confluyen el aprendizaje y el afecto como un horizonte de luz, donde trabajo y dedicación transforman el tiempo en misión cumplida y colaborativa.

         En la sociedad contemporánea, de entre todas las tareas que estamos realizando para edificar un país más justo, democrático y próspero, en ninguna, los ciudadanos participamos tan numerosa, ni tan directamente como en la educación. Gracias a la labor de generación tras generación de maestros, la educación ha sido un instrumento primordial de progreso, tanto en la vida material como en el avance democrático; tanto en el fortalecimiento de nuestros valores de independencia y libertad como en el despliegue de nuestra identidad cultural. Por eso, la columna vertebral de nuestro sistema educativo, el eje más importante de esta enorme y trascendental actividad, de la cual dependen nuestro presente y nuestro futuro, lo forman los educadores.

         Todos los días, durante años, cada docente ejerce la muy noble y meritoria tarea de acercar a los niños y a los jóvenes, con amorosa firmeza, a las fuentes del saber; enseñando a sus alumnos a entender lo que escuchan, a decir lo que piensan y lo que necesitan; a entender lo que leen, a escribir para expresarse y comunicarse. Todos los días, los maestros se preocupan por formar a la niñez y a la juventud en los valores que sostienen a nuestra nación.

         Las maestras y los maestros son esos personajes de nuestra vida, de nuestra infancia, de nuestra adolescencia, de todo el trayecto por el que pasamos en la tierra, que nos enseñaron a aprender, que nos compartieron sus conocimientos, que nos permitieron descubrir los secretos del universo, de las ciencias, de la historia; que nos mostraron el valor de los Símbolos Patrios y de nuestra nacionalidad; que nos enseñaron a ser disciplinados, ordenados y que nos permitieron, también, conocernos y valorarnos a nosotros mismos.

         Que nos inculcaron valores como el amor a la patria, a la comunidad y la familia; como el compañerismo, la solidaridad y el respeto a los demás; como la tolerancia, la honestidad y la disciplina; como el esfuerzo personal, el trabajo en equipo, el cumplimiento de las leyes y el saber supeditar los intereses personales al interés común. Todos esos son valores que hoy más que nunca debemos arraigar profundamente en toda la sociedad, porque de ellos depende que podamos construir el México justo, democrático y próspero en el que queremos vivir.

         Con su enseñanza diaria, pero sobre todo con su ejemplo, las maestras y los maestros nos hacen ver lo importantes que son el esfuerzo y la perseverancia para alcanzar las metas que nos proponemos; gracias a ello hemos construido una nación soberana, libre y digna; por eso en correspondencia, hoy celebramos el “Día del Maestro” como testimonio del reconocimiento que la sociedad y las instituciones de la República rinden con justicia, emoción y cariño a las maestras y maestros de México.

         Al rendir este homenaje, es menester recordar las palabras de don Ignacio Manuel Altamirano, quien señalaba: “el magisterio ilumina con sus conocimientos a toda la República, despierta las más nobles aspiraciones en los niños y jóvenes y los incorpora a una vida más plena… un magisterio, que con las letras lleva las libertades y los derechos a los pueblos más remotos y que mantiene vigoroso nuestro amor a México y nuestro orgullo de ser mexicanos”.

         Por eso, todos los años, al llegar este día, concentramos nuestra gratitud y hacemos un reconocimiento público de la admiración y el respeto que nos merecen los hombres y las mujeres que dedican su vida a la formación de nuestra niñez y juventud, a una de las más nobles tareas humanas: la labor docente. Al hacerlo, estamos honrando nuestras tradiciones y nuestra historia; estamos reiterando nuestro compromiso de construir un desarrollo sostenido y más equilibrado; una sociedad con más oportunidades para todos, más democrática y más justa.

         Porque nuestra única oportunidad de construir el México que todos queremos, consiste en la educación; en el trabajo de esas mujeres y hombres que educando inculcan valores sólidos, conocimientos pertinentes y actitudes constructivas; preparando a los ciudadanos del futuro para desempeñarse con provecho, bajo las nuevas condiciones de la sociedad, la economía y el trabajo, en un mundo globalizado, competitivo y deshumanizado.

         Por eso y mucho más, hoy, como cada 15 de mayo, es menester felicitar a todas las maestras y maestros de Puebla y de México, compartiendo unos fragmentos del filósofo Fernando Savater que nos da la certeza de que la educación es colocarse en el lado de la esperanza:

         “Educar es transmitir humanidad. Y ésta no es un programa ya establecido. Los animales o las plantas nacen programados para ser lo que son, el durazno es durazno y la pantera, pantera, sin haber ido a la escuela. Los humanos, al contrario nacemos abiertos, inacabados y para llegar a alcanzar la humanidad tenemos que contagiarnos de la de otros”.

         Y justamente por la misión que socialmente tienen los maestros, insistimos en que la educación debe ser asumida como una política de nación, para que todas las instituciones del Estado y las organizaciones de la sociedad civil concurran a su fortalecimiento y participen en la definición de la enseñanza que necesitamos.

         En el Siglo XXI, en la era del conocimiento, debemos redoblar esfuerzos, trabajando intensamente para mejorar la calidad de nuestra educación. Por eso, debemos apoyar y reconocer a los maestros para que se actualicen y sigan preparándose para enseñar mejor.

         Mucho de lo que hemos avanzado, se debe de manera fundamental a que el pueblo de México tiene hoy en día más educación que antes; actualmente definitivamente estamos mejor preparados para superar los retos y aprovechar las oportunidades. Pero eso no significa que hayamos conseguido todo lo que necesitamos; tenemos que seguir ampliando nuestro sistema educativo y tendremos que elevar significativamente sus niveles de calidad.

        De manera corresponsable los diferentes niveles de Gobierno, los padres de familia, las organizaciones sociales, los medios de comunicación, los sectores productivos del país, todos, debemos impulsar nuevas iniciativas que permitan construir certidumbre de un futuro mejor para nuestro pueblo. Juntos tenemos que redoblar esfuerzos para transformar nuestro sistema educativo; impulsando medios innovadores para lograr una educación pública con mayor financiamiento, de mayor calidad, equidad y pertinencia.

         Todos, juntos, tenemos la obligación de hacer de nuestras escuelas espacios integralmente seguros, armónicos y confiables, liberando a los niños y jóvenes de toda amenaza a su dignidad, su bienestar y su convivencia social; mejorando la infraestructura y el equipamiento escolar, generando sinergias entre educación, salud y políticas de desarrollo social; dotando a las escuelas de las tecnologías más avanzadas y garantizando que ningún grupo social se quede rezagado de los avances educativos.

         Sólo un sistema educativo dotado de todas las herramientas y apoyos indispensables, que se sustente en los nuevos descubrimientos científicos y tecnológicos, y que responda a las necesidades del país, podrá facilitar una formación que permita proveer a nuestros estudiantes conocimientos y competencias para enfrentar con éxito los desafíos del futuro.

         Don Jesús Reyes Heroles, señaló esta necesidad: “Resulta muy caro Educar a un Pueblo, pero mucho más caro no hacerlo”; por ello, los distintos niveles de gobierno y sus dependencias, al igual que las Cámaras legislativas federal y estatal, se deben sumar al esfuerzo de consolidar a la Educación como tarea de primer orden; considerándola no como un gasto, sino como una inversión de primer nivel; ya que en un mundo global donde el conocimiento, la información y la comunicación determinan el desarrollo de las naciones, a nadie escapa que la formación integral de los seres humanos representa la más importante de las inversiones, y que en esa tarea es crucial el papel de las y los maestros; como bien lo señalara don José Vasconcelos: “en el alma y el ejemplo de las maestras y maestros nuestra Patria tendrá un futuro promisorio”.

Hoy, en este día tan especial y significativo, en el que los mexicanos reconocemos los méritos de quienes son responsables de la educación y formación de nuestros hijos; en todo el país, en todas las comunidades, en el corazón de los padres de familia, de los niños y los jóvenes, desde este espacio rindo un modesto tributo de gratitud a todas mis apreciables compañeros, reconociendo siempre su vocación y misión cumplida.

¡Muchas felicidades queridas Compañeras y Compañeros Maestros!