"Día de la Educadora"


Dejad que vengan a mí los niños, y no se lo impidáis;
porque de los que se asemejan a ellos es el reino de Dios.
Y estrechándolos entre sus brazos,
y poniendo sobre ellos las manos,
los bendecía"
Evangelio de Marcos 10:14,16



El niño es un vástago que crece en el afán del ritmo,
con los sentidos abiertos a la armonía
y con la plegaria hecha canto entre los labios
Gabriela Mistral
En el marco del “Día de la Educadora”, este 21 de marzo recordamos las palabras de José Martí: “los niños son la esperanza del mundo”.  Y esta esperanza está en las manos de nuestra compañeras Educadoras.

Por ello, en esta fecha, les hacemos llegar nuestro más extenso reconocimiento por su loable labor. El Comité Ejecutivo de la Sección 23 del SNTE, se une al homenaje que merecidamente se brinda a quienes con entrega y dedicación forjan sueños e ideales en sus pequeños alumnos. Porque son nuestras compañeras educadoras quienes con trabajo y empeño proporcionan a los infantes ese instrumento mágico capaz de permitirles ingresar al maravilloso mundo del conocimiento.

En esta fecha, además de felicitar y honrar a nuestras compañeras Educadoras, es necesario puntualizar el impacto de la importante tarea que desarrollan nuestras Compañeras en sus aulas, en sus escuelas; ya que es precisamente durante la edad preescolar cuando se forja y edifica el espíritu de los niños; en esta significativa etapa se desarrolla esa voluntad de logro que los acompañará en toda su formación escolar y que también les creará el carácter necesario para renovarla durante toda su vida.

El trabajo que realizan nuestras compañeras Educadoras, conllevan múltiples implicaciones sociales de parte de este nivel educativo que son de suma importancia; ejemplo de ello, la Educación Preescolar significa el inicio de una relación armónica entre alumnos, padres de familia y maestros, ya que es en el jardín de niños cuando comienza precisamente esta relación multiforme y polivalente entre los principales actores escolares; sirva para dimensionar este comentario, lo diferente perspectiva que tiene cada uno de ellos:

Para las niñas y niños, que cursan este estadio formativo, la Educación Preescolar representa una oportunidad para su desarrollo físico, intelectual y emocional; el cambio de ámbito del hogar a la escuela, les hace sentir curiosidad y temor a lo desconocido. Su primer día de clases les ofrece esa maravillosa llave que abre una misteriosa puerta, llena de expectativas e incertidumbres para integrarse al mundo de los mayores. El Jardín de Niños les representa un lugar lleno de aventuras, conocimientos, alegrías, pequeñas responsabilidades, recompensas y en ocasiones hasta disgustos naturales; para ellos, es un espacio en el cual, con la ayuda de su maestra, empiezan a desenvolverse por sí mismos.

Son muchas las cosas que los niños aprenden con la guía de nuestras apreciables compañeras educadoras, quienes se dan a la tarea de preparar y prever ambientes de aprendizaje para que el niño tenga experiencias significativas que le permitan construir conocimientos, valores y actitudes útiles a su vida. La Educación Preescolar define en sus propósitos educativos, las competencias que los niños han de adquirir para lleguen a ser individuos que tengan confianza y seguridad en sí mismos, establezcan relaciones con el mundo social y natural en un ámbito cada vez más amplio, basadas en el respeto, la colaboración, la búsqueda de explicaciones y el uso del lenguaje como el medio para expresar sus ideas, sentimientos, experiencias y deseos.

Para los Padres de Familia, esta resulta ser una experiencia emocionante y única; ya que se mezclan sentimientos encontrados al ver a su hijo crecer y desenvolverse, poco a poco, por si mismo, pero ahora con el auxilio de otra persona: su maestra. Es a partir del primer día de clases, que su hijo tendrá que actuar en una nueva forma social; la escuela representa un nuevo espacio que le apoyará a crecer hasta llegar a ser un niño más independiente y seguro.

Para nuestras Compañeras Educadoras, el primer día de clases, seguramente tiene una mezcla de sentimientos de alegría y nuevas expectativas; cuando entran a su salón de clases, les esperan caritas con ojos emocionados y deseos de protección. Su responsabilidad y experiencia, indudablemente les lleva a reflexionar que tienen en sus manos lo más hermoso y sensible que nos da la naturaleza, por ello, procuran que cada niña y niño desarrolle sus potencialidades e interactúe con su entorno. Durante la Educación Preescolar, la Maestra Educadora es un poco mamá de todos sus niños; ya que construye junto con ellos, día con día, lazos de unión muy estrechos, después, como siempre, ellos crecerán y se irán de su lado; pero su misión como siempre ya estará cumplida. En este sentido, estamos seguros que esta es una actividad que resulta muy gratificante.

Existen un sinnúmero de referencias históricas acerca de la mujer y su relación con la atención y educación de los infantes. Tal vez esto, ha tenido su origen en una forma o clase de moral social que ha decidido de manera intrínseca que la profesión ideal de la mujer es la de cuidar niños; ya que la mujer con sólo estar presente, puede brindar a los menores un mundo de afecto que ayudará a que los individuos en esta etapa de su vida crezcan felices y se desarrollen bajo una buena moral.

El ilustre Don José Vasconcelos, siendo Secretario de Educación Pública, estaba convencido de que la incorporación de las mujeres al magisterio resultaba benéfica, en el sentido de que su tarea educativa sería entendida como una tarea moral, sensible e incluso espiritual, que podría asegurar la calidad deseada. Resulta entonces oportuno decir que en la educación preescolar se procura que el niño y la niña se encuentren en un ambiente armonioso y estético.

El Jardín de Niños, es el espacio donde la noción de lo bello es un bien; valor que debe constituirse en un aspecto indispensable en los materiales didácticos y en los espacios físicos por donde el infante se desplaza. Desde esta perspectiva, la función de la Educadora se ha visto determinada por un concepto de cultura y de identidad de género. Pero no debemos concebir la idea de que el trabajo de la educadora es sólo cuidar niños; esto sería erróneo. Afortunadamente, son ellas a través de sus cualidades y atributos desarrollados en el trabajo diario con sus alumnos, quienes han cimentado y fortalecido la legitimación y reconocimiento social de su importante función educativa.

Para quienes conocemos de lo arduo que resulta la tarea educativa, es necesario señalar que la labor de la educadora no sólo es complicada, además puede llegar a ser muy estresante y agotadora; con frecuencia, tienen que continuar la jornada de trabajo en su hogar, pues dentro de sus responsabilidades deben prever y preparar los materiales para trabajar con los niños al día siguiente. Sus actividades educativas con alumnos de esta edad, no son improvisadas, requieren de una planeación y organización sistemática, fundamentada en las acciones que se desarrollarán con ellos.

Además y muy importante, son nuestras compañeras educadoras, quienes convierten los sueños infantiles en hermosas realidades, como lo señaló Oscar Wilde “El medio mejor para hacer buenos a los niños es hacerlos felices”; con su trabajo diario nuestras compañeras Educadoras son capaces de tejer sonrisas y juegos para formar bellos mantos que cubren la tristeza de los niños.

Con lo expuesto anteriormente, reforzamos la idea de que las Educadoras no son, de ninguna manera, personas improvisadas; adquieren a través de su formación profesional y experiencia laboral, conocimientos en disciplinas psicológicas y pedagógicas, que les permiten comprender y aprender el desarrollo y la madurez del niño preescolar, y así, poder implementar atinadamente actividades para acompañarles en su desarrollo intelectual, afectivo, físico y emocional.

Montaigne, señaló con toda precisión: “El niño no es una botella que hay que llenar, sino un fuego que es preciso encender”; nuestras compañeras educadoras, son esa chispa capaz de encender el fuego interno que conduce a nuestras niñas y niños a descubrir y transformar el mundo; con su profesionalismo y vocación cosechan los frutos que con fecunda semilla siembran en el corazón de la niñez.

En mundo donde lo que priva es una descarnada competencia generada por el sistema económico prevaleciente; en donde la deshumanización cada vez parece hacer presa a la sociedad de manera creciente, afortunadamente, hay personas diferentes, personas como nuestras Compañeras Educadoras, quienes con hechos forjan la creencia de que el futuro es una oportunidad que debemos afrontar con actitudes positivas; tomemos como ejemplo su trabajo diario, en el cual demuestran que son capaces de ver en esas pequeñas caras, en esas tímidas sonrisas y en esos ojos brillantes y esperanzadores de los niños, el futuro no sólo de México, sino del mundo entero.

El Comité Ejecutivo de la Sección 23 del SNTE, reconoce sinceramente la labor que con pasión, entusiasmo y entrega efectúan en bien de la niñez nuestras compañeras Educadoras a lo largo y ancho de nuestra entidad federativa. Con sus acciones cotidianas enfrentan y superan con creces, el reto y el compromiso que tienen para con nuestro estado; ya que desempeñan con gusto y dignidad en cada Jardín de Niños, la tarea que por decisión propia escogieron; tarea que se centra en compartir enseñanzas, aprendizajes y afectos.

Reciban a nombre de todos los Trabajadores de la Educación, nuestro más sincero y amplio reconocimiento, por que son ustedes quienes, día a día, dan lo mejor de sí, con vocación y amor, en la formación de las niñas y niños que tienen en sus manos.

¡FELICIDADES APRECIABLES
COMPAÑERAS EDUCADORAS!

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